Cómo cuidar
tu pieza

El baño se mantiene si lo tratas bien. Estas cinco reglas no son formalidades: cada una evita un tipo distinto de desgaste.

Material

Baño de rodio sobre base metálica, en acabado dorado o plateado.

Las cinco reglas

Quítatela antes de bañarte, entrenar o dormir.

El agua con jabón y el sudor atacan el baño por debajo, donde no se ve. Dormir con la pieza puesta la dobla.

Que sea lo último que te pones.

Perfume, crema y bloqueador dejan una película que opaca el brillo. Ponte todo eso primero y espera a que seque.

Lejos del cloro y de los productos de limpieza.

Una sola exposición a la piscina o a un desinfectante basta para decolorar el baño.

Guárdala seca y separada.

En su bolsa individual. Dentro de un joyero compartido las piezas se rayan entre sí.

Límpiala con un paño suave y seco.

Nunca con líquidos limpiadores de plata: están hechos para metal macizo y se comen el baño en minutos.

Qué esperar

El baño es una capa, no el material entero. Con roce constante —sobre todo en anillos y pulseras, que golpean superficies todo el día— el color cede antes que en un arete. Cuidada como aquí se describe, una pieza mantiene su acabado mucho más tiempo. Prometerte que dura para siempre sería mentirte.

Si una pieza llega con un defecto, eso es otra cosa y está cubierto.

Envíos y cambios